El mundo marcha hacia su destrucción inminente... ojala lleguemos al 2012 😳
Dele morocho dele... no hay problema
http://www.xhamster.com/movies/891154/mature_housewife_gets_fucks_and_sucks_bbc_while_hubby_tapes.html
Y bueno... hay gente para todo...
http://www.xhamster.com/movies/650601/hot_white_wife_fucks_black_lover_while_hubby_tapes.html
Lindo lo pajea...
http://www.slutload.com/watch/pqaimflSWFJ/My-wife-Renate-strokes-my-dick-till-last-drop.html#
Un capitulo que me gusto escribir...
Claudia es una perra vengativa 34
Pasaron un par de semanas, Claudia estaba muy nerviosa, esa noche, después de atarme a la cama y montada sobre mi palo, me confeso que se sentÃa descontrolada, que querÃa parar de alguna manera pero se sentÃa caliente todo el tiempo, le daba vergüenza como miraba el bulto de los tipos, decÃa esto mientras me cogia despacio y lento y gozaba de lo que me decÃa.
-No se amor… voy a terminar cogiendo con cualquiera… una puta me siento… le miro el bulto al portero… a todos… vamos a tratar de coger más seguido… vos aguanta mucho a ver si puedo bajar un poco la calentura… me siento enferma…
Cogimos después en silencio, ella tuvo un par de orgasmos y se quedo montada sobre mà que no habÃa acabado besándome y acariciándonos.
-Tu piel me hace sentir algo especial… si recuperamos un contacto más romántico me voy a poder alejar de esta locura… -y me beso profundamente en la boca.
Estuvo un par de semanas mucho más tranquila, de a poco fuimos retomando casi la rutina de una familia normal. No atendÃa a su ex por teléfono, a su secretario le decÃa que no estaba bien por su novia, asà que todo se iba ordenando. Yo en realidad extrañaba a la puta de Claudia, me habÃa acostumbrado demasiado, no acababa en realidad porque no me calentaba tanto como cuando me humillaba. Igualmente sabÃa que la tranquilidad no iba a durar demasiado.
Una noche después de casi un mes, ni bien me montó ya volaba de calentura. Me contó.
-Viste la despensa que vamos siempre… aaaaahhhh…. Bueno el pelotudo del carnicero se fue… compro otro… -siempre habÃa tenido fantasÃas con coger en una carnicerÃa, no se llevaba bien con el tipo que habÃa- es un muchacho joven de rulos… esta siempre con la esposa que atiende la despensa y los chicos de la verdulerÃa son los mismos…
-Que paso que estás tan caliente… al grano…
-ayyy… que vicioso sos… nada que lo histeriquie un poco… y en un momento su esposa bajo… me miro fijo a los ojos y me dijo que ella se iba al mediodÃa y no volvÃa hasta las 3 que es cuando vuelven a abrir… -se empezó a clavar bien duro sobre mi pija y tuvo un violento orgasmo, tardo un rato en recomponerse- que lo fuera a visitar… tenÃa muchas clientas que les gustaba que le den carne especial… que lo visitaban al mediodÃa…
Yo le dije que iba a todos lados con mi marido… él se rió y me dijo que no tenÃa problemas que fuera con quien quisiera. Me di media vuelta y salÃ, me sentÃa ofendida, me parecÃa un guarango, pero me sentÃa caliente… -Seguimos cogiendo y ella tuvo un par de orgasmos más yo también tuve el mÃo, ya estaba caliente con solo pensar en volver al quilombo.
A pesar de lo que pensaba ella ni siquiera iba a comprar, ahora me mandaba a mÃ, el muchacho siempre me sonreÃa, un dÃa que estábamos solos me dijo.
-Quédese tranquilo doctor… la doctora ya va a venir… cuestión de tiempo… -yo lo mire como si no entendiera y el me hizo un gesto como que no hacÃa falta hablar.
Siempre estaba con una musculosa, era muy flaco, muy alto, bien fibroso y usaba un pañuelo de seda en el cuello, tenÃa manos fuertes y manchadas de sangre obviamente, a Claudia siempre le habÃan gustado los carniceros y yo sabÃa que tenÃa la fantasÃa que la cogieran sobre el mármol de una carnicerÃa.
SeguÃa pasando el tiempo y yo no sabÃa que hacer. Claudia cogÃa conmigo cada vez más caliente, esa noche, no se cuantos orgasmos tuvo. Al dÃa siguiente seria en el desayuno me dijo que fuera a la tarde a la carnicerÃa, que le preguntara si el martes al mediodÃa podÃa ella ir, que ese dÃa no tenÃa consultorio, estaba ruborizada como una adolescente. Ni que decir que el muchacho me miro sonriente, Juan se llamaba, me dijo que obviamente se hacÃa un lugar especial.
-Que aires de perra tiene su señora doctor… parece que fuera olfateando verga todo el tiempo…
Se lo comenté esa noche en casa, mientras me montaba y solo gimió y cogimos hasta que reventamos juntos. Asà la pasamos esperando hasta el martes.
El martes siguiente ni bien vino LucÃa de la escuela le dijimos que cuidara un rato a la nena y fuimos hacia la carnicerÃa, Claudia se habÃa puesto unas calzas que le marcan ese culazo y se le notaba una tirita metida en el culo, estaba para partirla. Yo golpee la puerta de la carnicerÃa y se abrió la puerta de vidrio, estaba baja la persiana de chapa asà que pasamos por el agujero de la puerta, Claudia respiraba agitada, se la notaba caliente, ni bien entramos.
-Doctora… que gusto verla… de una vueltita para mÃ…. –ella giro sensualmente y sacudió un poco el culo cuando quedó de espaldas a él.- que linda esta doctora. Doctor porque no se sienta en algún cajón de la verdulerÃa, póngase cómodo. –se acercó hacia ella y agarrandola del culo la atrajo hacia él.- Viniste putita…-le tomo la mano y la llevó a su bulto- sentà como la tengo hace rato que estoy asÃ… esperándote… dura de solo pensar en vos. –Claudia se arrodillo y saco una pija tamaño cañón, realmente nunca habÃa visto una pija asÃ, solo en pelÃculas, larga y gruesa. La cara de Claudia era un poema, la agarro fuerte con su mano y fue tratando de degustarla como podÃa, trataba de hacerle una buena faena. El la ayudo a levantar y la llevo al otro lado del mostrador, la desnudo de la cintura hacia arriba y la apoyo sobre el mármol con el pecho apoyado en el, su culo ofrecido hacÃa el, agarro un par de cortes de carne se ensucio bien las manos y se las metÃa en la boca, Claudia gemÃa como una puta en celo. El fue a buscar una tarima que tenÃa para quedar más alto, el mármol estaba un poco incomodo por la altura, le bajo despacio la calza a claudia, le corrió la tira de su tanga a un lado y empezó a jugar con la cabeza de su pija por toda la raja.
-Ya no está ofendida la doctora… ahora quiere esta verga bien adentro no…?
-mmmmm…. Mmmm…
-Parece que perdió el habla la doctora… -y le metió un poco, solo la cabeza me pareció. Claudia se acomodo gimiendo- quiere más doctora…
-mmmmm…. Mmmmm…. –le junto bien las piernas-
-Te pongo asà para sentir que me apretas más… te la voy a ir metiendo despacito… si querés que pare me avisas… a veces les duele un poco al principio… -Claudia tenÃa los ojos entrecerrados y la mejilla apoyada sobre el mármol manchado de sangre. Solo gemÃa con cada movimiento de cadera que Juan hacÃa para penetrarla, lo fue haciendo como dijo muy lento- no se hasta donde le metió pero me pareció que Claudia estaba acabando. Se movÃa contra su pelvis.- que facil acaba la doctora… es mas facil de lo que parece… -la agarro del pelo y le levanto un poco la cara, la empezó a coger con un ritmo parejo y pausado, le iba dando y Claudia gemia y se quejaba pero era obvio que de placer- Nunca te comiste una verga como esta eh…? Te gusta puta… te vas a enviciar como todas mis clientas… -le dejo caer suavemente la cara y Claudia solo seguÃa como perdida, en un limbo. Le siguió duando suave pero parejo, metiendo y sacando y Claudia volvió a acabar, pero a diferencia de siempre no gritaba ni decÃa nada, trataba de ocultarse un poco. En un momento el se la metió y se quedo apoyado sobre la espalda de Claudia. Le mordizqueaba el cuello, y le hablaba al oÃdo. Claudia giro la boca y lo beso ahora como sacada, le chupaba la lengua y todo lo que el le daba, le metió los dedos manchados de sangre y ella los chupaba como desesperada. Después se salio de ella la arrodillo delante de él y se la dio a chupar un rato, después la puso de frente a él y ahora la penetro solo un poco mientras se comian las bocas, se la fue metiendo despacio, muy despacio, el gemido de Claudia ahogado por sus bocas que se mordÃan, el empezó a darle más duro y estuvieron otro montón hasta que se acoplaron sus orgasmos, Claudia parecÃa que se desmayaba. Después se besaron un poco más y el le mostro donde estaba el baño para limpiarse un poco. Cuando Claudia volvió le dijo gracias.
-Cuando te vuelvo a ver… puedo venir todos los martes si vos querés…
-Y no se… no quiero que te envicies…
-Ya me enviciaste… nunca me sentà asÃ… fue todo nuevo para mÃ…
-Yo no tengo problemas… pero te vas a tener que coger a algún amigo mio tambien… un favor por otro…
-Como si fuera una puta…?
-Como mi puta…
Salimos de la carnicerÃa y caminamos en silencio.
Dele morocho dele... no hay problema
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Y bueno... hay gente para todo...
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Lindo lo pajea...
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Un capitulo que me gusto escribir...
Claudia es una perra vengativa 34
Pasaron un par de semanas, Claudia estaba muy nerviosa, esa noche, después de atarme a la cama y montada sobre mi palo, me confeso que se sentÃa descontrolada, que querÃa parar de alguna manera pero se sentÃa caliente todo el tiempo, le daba vergüenza como miraba el bulto de los tipos, decÃa esto mientras me cogia despacio y lento y gozaba de lo que me decÃa.
-No se amor… voy a terminar cogiendo con cualquiera… una puta me siento… le miro el bulto al portero… a todos… vamos a tratar de coger más seguido… vos aguanta mucho a ver si puedo bajar un poco la calentura… me siento enferma…
Cogimos después en silencio, ella tuvo un par de orgasmos y se quedo montada sobre mà que no habÃa acabado besándome y acariciándonos.
-Tu piel me hace sentir algo especial… si recuperamos un contacto más romántico me voy a poder alejar de esta locura… -y me beso profundamente en la boca.
Estuvo un par de semanas mucho más tranquila, de a poco fuimos retomando casi la rutina de una familia normal. No atendÃa a su ex por teléfono, a su secretario le decÃa que no estaba bien por su novia, asà que todo se iba ordenando. Yo en realidad extrañaba a la puta de Claudia, me habÃa acostumbrado demasiado, no acababa en realidad porque no me calentaba tanto como cuando me humillaba. Igualmente sabÃa que la tranquilidad no iba a durar demasiado.
Una noche después de casi un mes, ni bien me montó ya volaba de calentura. Me contó.
-Viste la despensa que vamos siempre… aaaaahhhh…. Bueno el pelotudo del carnicero se fue… compro otro… -siempre habÃa tenido fantasÃas con coger en una carnicerÃa, no se llevaba bien con el tipo que habÃa- es un muchacho joven de rulos… esta siempre con la esposa que atiende la despensa y los chicos de la verdulerÃa son los mismos…
-Que paso que estás tan caliente… al grano…
-ayyy… que vicioso sos… nada que lo histeriquie un poco… y en un momento su esposa bajo… me miro fijo a los ojos y me dijo que ella se iba al mediodÃa y no volvÃa hasta las 3 que es cuando vuelven a abrir… -se empezó a clavar bien duro sobre mi pija y tuvo un violento orgasmo, tardo un rato en recomponerse- que lo fuera a visitar… tenÃa muchas clientas que les gustaba que le den carne especial… que lo visitaban al mediodÃa…
Yo le dije que iba a todos lados con mi marido… él se rió y me dijo que no tenÃa problemas que fuera con quien quisiera. Me di media vuelta y salÃ, me sentÃa ofendida, me parecÃa un guarango, pero me sentÃa caliente… -Seguimos cogiendo y ella tuvo un par de orgasmos más yo también tuve el mÃo, ya estaba caliente con solo pensar en volver al quilombo.
A pesar de lo que pensaba ella ni siquiera iba a comprar, ahora me mandaba a mÃ, el muchacho siempre me sonreÃa, un dÃa que estábamos solos me dijo.
-Quédese tranquilo doctor… la doctora ya va a venir… cuestión de tiempo… -yo lo mire como si no entendiera y el me hizo un gesto como que no hacÃa falta hablar.
Siempre estaba con una musculosa, era muy flaco, muy alto, bien fibroso y usaba un pañuelo de seda en el cuello, tenÃa manos fuertes y manchadas de sangre obviamente, a Claudia siempre le habÃan gustado los carniceros y yo sabÃa que tenÃa la fantasÃa que la cogieran sobre el mármol de una carnicerÃa.
SeguÃa pasando el tiempo y yo no sabÃa que hacer. Claudia cogÃa conmigo cada vez más caliente, esa noche, no se cuantos orgasmos tuvo. Al dÃa siguiente seria en el desayuno me dijo que fuera a la tarde a la carnicerÃa, que le preguntara si el martes al mediodÃa podÃa ella ir, que ese dÃa no tenÃa consultorio, estaba ruborizada como una adolescente. Ni que decir que el muchacho me miro sonriente, Juan se llamaba, me dijo que obviamente se hacÃa un lugar especial.
-Que aires de perra tiene su señora doctor… parece que fuera olfateando verga todo el tiempo…
Se lo comenté esa noche en casa, mientras me montaba y solo gimió y cogimos hasta que reventamos juntos. Asà la pasamos esperando hasta el martes.
El martes siguiente ni bien vino LucÃa de la escuela le dijimos que cuidara un rato a la nena y fuimos hacia la carnicerÃa, Claudia se habÃa puesto unas calzas que le marcan ese culazo y se le notaba una tirita metida en el culo, estaba para partirla. Yo golpee la puerta de la carnicerÃa y se abrió la puerta de vidrio, estaba baja la persiana de chapa asà que pasamos por el agujero de la puerta, Claudia respiraba agitada, se la notaba caliente, ni bien entramos.
-Doctora… que gusto verla… de una vueltita para mÃ…. –ella giro sensualmente y sacudió un poco el culo cuando quedó de espaldas a él.- que linda esta doctora. Doctor porque no se sienta en algún cajón de la verdulerÃa, póngase cómodo. –se acercó hacia ella y agarrandola del culo la atrajo hacia él.- Viniste putita…-le tomo la mano y la llevó a su bulto- sentà como la tengo hace rato que estoy asÃ… esperándote… dura de solo pensar en vos. –Claudia se arrodillo y saco una pija tamaño cañón, realmente nunca habÃa visto una pija asÃ, solo en pelÃculas, larga y gruesa. La cara de Claudia era un poema, la agarro fuerte con su mano y fue tratando de degustarla como podÃa, trataba de hacerle una buena faena. El la ayudo a levantar y la llevo al otro lado del mostrador, la desnudo de la cintura hacia arriba y la apoyo sobre el mármol con el pecho apoyado en el, su culo ofrecido hacÃa el, agarro un par de cortes de carne se ensucio bien las manos y se las metÃa en la boca, Claudia gemÃa como una puta en celo. El fue a buscar una tarima que tenÃa para quedar más alto, el mármol estaba un poco incomodo por la altura, le bajo despacio la calza a claudia, le corrió la tira de su tanga a un lado y empezó a jugar con la cabeza de su pija por toda la raja.
-Ya no está ofendida la doctora… ahora quiere esta verga bien adentro no…?
-mmmmm…. Mmmm…
-Parece que perdió el habla la doctora… -y le metió un poco, solo la cabeza me pareció. Claudia se acomodo gimiendo- quiere más doctora…
-mmmmm…. Mmmmm…. –le junto bien las piernas-
-Te pongo asà para sentir que me apretas más… te la voy a ir metiendo despacito… si querés que pare me avisas… a veces les duele un poco al principio… -Claudia tenÃa los ojos entrecerrados y la mejilla apoyada sobre el mármol manchado de sangre. Solo gemÃa con cada movimiento de cadera que Juan hacÃa para penetrarla, lo fue haciendo como dijo muy lento- no se hasta donde le metió pero me pareció que Claudia estaba acabando. Se movÃa contra su pelvis.- que facil acaba la doctora… es mas facil de lo que parece… -la agarro del pelo y le levanto un poco la cara, la empezó a coger con un ritmo parejo y pausado, le iba dando y Claudia gemia y se quejaba pero era obvio que de placer- Nunca te comiste una verga como esta eh…? Te gusta puta… te vas a enviciar como todas mis clientas… -le dejo caer suavemente la cara y Claudia solo seguÃa como perdida, en un limbo. Le siguió duando suave pero parejo, metiendo y sacando y Claudia volvió a acabar, pero a diferencia de siempre no gritaba ni decÃa nada, trataba de ocultarse un poco. En un momento el se la metió y se quedo apoyado sobre la espalda de Claudia. Le mordizqueaba el cuello, y le hablaba al oÃdo. Claudia giro la boca y lo beso ahora como sacada, le chupaba la lengua y todo lo que el le daba, le metió los dedos manchados de sangre y ella los chupaba como desesperada. Después se salio de ella la arrodillo delante de él y se la dio a chupar un rato, después la puso de frente a él y ahora la penetro solo un poco mientras se comian las bocas, se la fue metiendo despacio, muy despacio, el gemido de Claudia ahogado por sus bocas que se mordÃan, el empezó a darle más duro y estuvieron otro montón hasta que se acoplaron sus orgasmos, Claudia parecÃa que se desmayaba. Después se besaron un poco más y el le mostro donde estaba el baño para limpiarse un poco. Cuando Claudia volvió le dijo gracias.
-Cuando te vuelvo a ver… puedo venir todos los martes si vos querés…
-Y no se… no quiero que te envicies…
-Ya me enviciaste… nunca me sentà asÃ… fue todo nuevo para mÃ…
-Yo no tengo problemas… pero te vas a tener que coger a algún amigo mio tambien… un favor por otro…
-Como si fuera una puta…?
-Como mi puta…
Salimos de la carnicerÃa y caminamos en silencio.
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