
(Fotografía de la Tienda Divina Providencia)
La historia comienza así, mientras caminaba por la avenida Providencia a mediado de noviembre de 2014, en la hora nona, luego de un trámite y mirando al comercio del barrio Manuel Montt, me llama la atención una pequeña tienda que se llama “DIVINA PROVIDENCIA” la miro y la encuentro interesante, ingreso la tienda en cuestión, en su interior estaba su dueña, al verla a esa guapa mujer fue una atracción fatal, se llamaba Carolina Verónica de Jesús Reveco Cornejo, tiempo después supe su nombre por una boleta de venta, estaba acompañada con otras personas y una asistente de venta. Lo que más me fascino de la encargada es su hermosa cara y acento, la mire no tenía mal cuerpo, quizás algo delgadita, de no muchas tetas, piernas delgadas, cadera ancha y un sabroso culo de nalgas largas, su estatura es de 168 cm, con el tiempo la fui conociendo a Carolina; es una siutica, presumida, usa lenguajes inapropiados y practica la tonta necedad de abusar de los clientes por cobrar el triple del valor de los productos. Ese día andaba vestida con una falda lyocell azul estampado corta.
Ella estaba entretenida atendiendo a una clienta y yo al ver que no había nadie a mi alrededor, muy cautelosamente me acerque a ella por detrás agachándome de rodillas, mi cara estaba a escasos centímetros de su culo que se veía monumental con su faldita lyocell azul estampado corta, pero antes me asegure que nadie me viera y así fue, luego lentamente me acerco y puse mi nariz al medio de sus nalgas de su culo y comienzo a olfatear snifffff, snifffff, “no tenía olor a culo”, pero cuando lo respira al medio de sus nalgas es extrañamente agradable y excitante.


(Segunda fotografías del rostro de Carolina Reveco Cornejo, 14 de marzo de 2019)
Para ser más discreto me pongo de pies, para disimular comencé ver algunos artículos en ventas, es para asegurar que nadie me viera, lo que estaba haciendo con el culo de Carolina. Luego discretamente me pongo detrás de ella, me inclino de rodillas, me acerco a su culo para olfatear por segunda vez “snifffff, snifffff” comienzo a oler y “no tenia olor a culo” pero fue excitante, hubo segundos que tuve que quitar mi nariz de su culo de nalgas largas de Carolina.
Vuelvo a colocar nuevamente mi nariz en su trasero y comienzo a oler su par de sabrosas nalgas largas, después mi nariz bajaba por el canal que separa sus nalgas, hasta le olí su ano e inhalando muy profundamente y comienzo a descender mi nariz oliendo hasta el hueco donde se une su culo y su vagina (perineo) bajo más mi nariz hasta que mi boca apoyaba la áspera tela lyocell azul estampado de su falda y comencé a inhalar su vagina por buen rato, mi nariz estaba muy escasos centímetros de su aparato reproductor por debajo de su corta falda azul estampado, su vagina no tiene olor, es de vagina seca. Esa vez estuve oliendo su trasero por una hora, le olí cada uno de sus rincones de su culo, le volvía a oler su sexo por detrás, su trasero ausentaba de olores y ella jamás se dio cuenta y trataba de evitar de tocar su trasero con mi nariz para que Carolina no se diera cuenta.
Posteriormente me retiro de la tienda muy caliente, me dejó excitadísimo, quería volver a oler el culo de Carolina, pero no fue así. Al regreso de mi casa comencé a masturbarme recordando ese episodio.

(Primera fotografía del rostro de la Carolina Reveco Cornejo, 9 de enero de 2017)
Al año siguiente, un día miércoles 9 de diciembre de 2015, regreso a la tienda “Divina Providencia” veo a Carolina detrás de una caja recaudadora. En esa ocasión andaba vestida con una mini falda de color blanco y una blusa azul satin manga larga cuello envuelto, Carolina se ve muy guapa y atractiva, luego ella sale dar instrucciones a una asistente de venta, pero sin dudar me acerco por detrás de Carolina Reveco, luego me inclino de cintura, acerco mi nariz en la parte inferior de su trasero y comencé a olfatear snifffff, snifffff no tenía olor a culo y no olía nada desagradable, alejaba mi nariz y lo volvía acercar a su culo y le olía nuevamente, y no tenía olor a culo, nadie me estaba viendo y yo ahí oliéndole el culo de nalgas largas a Carolina, hubo segundos que tuve que quitar mi nariz de su culo que estaba embutido en su minifalda de color blanco, se le marcaban muy bien sus nalgas en su minifalda, así que disimuladamente fui acercando otras vez mi cabeza a su culo y la penetro con la punta de mi nariz en una nalga, pero todo se termina cuando Carolina se da cuenta, se incomoda y se pone nerviosa, rápidamente me pongo de pie y lo primero que hago para despistar compré un estuche totoro, pero antes de salir de la tienda me pongo detrás de Carolina Reveco apoyo mi puño de mi mano en la parte central de su culo la aplasto con fuerza se hunde rápidamente y siento el canal que separa sus nalgas, tiene el culo bastante blandito y tibio, la toco por primera vez su culo, ella se incomoda, pero no me dice nada, después saco de mis bolsillos mi teléfono celular activo la función de cámara, pero antes me asegure que nadie me viera y la fotografié el culo, en la fotografía se aprecia al centro de su trasero por el ano, la marca de la hendidura que dejó mi puño sobre la tela de su minifalda porque aplasté sus nalgas con mucha fuerza, se ve hundida la tela en su ano de la Carolina Reveco debido que sus nalgas son demasiadas flácidas y también se le apareció unos pliegues extraño en la parte de atrás de su minifalda.

(Primera fotografía del culo de la Carolina Reveco Cornejo después de olerla y tocarle por primera vez el culo, 9 de diciembre de 2015)
Después abandono la tienda Divina Providencia muy excitado, durante esa noche observaba la fotografía del culo embutido en la mini falda blanca de Carolina Reveco masturbandome, mientras recordaba que le había olido por segunda vez su trasero y por haberle manoseado su culo por primera vez, la que Carolina Reveco se incomoda, eyacule tres veces


(Fotografías del culo de la Carolina Reveco Cornejo, durante su ciclo menstrual, 9 de enero de 2017)
Años después, un día lunes 9 de enero de 2017, alrededor de las 11:30 horas fui a visitar nuevamente a “DIVINA PROVIDENCIA”, ingreso a la tienda veo a Carolina que estaba sola ordenando la tienda, la saludé. Nosotros prácticamente estábamos solos y sin público en su tienda (En esa ocasión disfruté al máximo) Estuve con Carolina por lo menos unos 40 minutos, fue lo mejor y tuve la oportunidad nuevamente de oler su trasero por completo y tocar sus nalgas por segunda vez. Ese día estaba vestida con un jumper elasticado negro sin mangas, “la que aparece en unas de las fotografías” observo el cuerpo de Carolina, su jumper acentuaba sus curvas, cintura, los muslos, caderas y el fino culo de nalgas largas que pronto lo iba a disfrutar, sin dudar la comienzo a fotografiar su trasero con mi teléfono. Me acerco por detrás de Carolina Verónica Reveco Cornejo, veo sus hombros y lentamente voy bajando mirando su espalda inclinándome de rodillas, su culo queda a la altura de mi cara, así que disimuladamente fui acercando mi cabeza poco a poco a su culo, hasta tener mi nariz prácticamente en su culazo snifffff, snifffff comienzo a oler la parte central de sus nalgas “pufff”su olor me estremece completamente de placer, debido a su aroma a menstruación que es único y exquisito; un perfume fascinante, fuerte y poderoso, capaz de cautivar al instante. Es un olor a metálico debido al hierro en la sangre, su aroma es profundo y envolvente, tan rico y agradable que parece acariciar el aire y quedarse grabado en la memoria el cual me provoca una excitación y erectanto mi sexo, y sintiendo la sensación de calor en mi cara.
Luego me pongo de pie excitadisimo, camino alrededor de la tienda, Carolina se acerca y se coloca a mi lado, discretamente me inclino muy excitado de rodillas mirando los productos que estaba prácticamente en el suelo, en un momento oportuno Carolina Verónica Reveco Cornejo me da la espalda me pone todo su culo frente de mí, decidí ser todavía más audaz, y acerqué mi nariz a su trasero comencé a oler profundamente su raja y ano “pufff” estaba impregnada de su olor a menstruación, su aroma me excita más, luego comencé a oler su par de sabrosas nalgas largas, después mi nariz bajaba por el canal que separa sus nalgas, “pufff “ todo su trasero olía a menstruación, mi nariz seguía bajando por su canal llegando hasta su perineo y vagina, mi nariz rozaba la tela de su jumper “mmm…pufff”su olor a menstruación era más penetrante y sabroso.
En la tela de su jumper está completamente impregnado de ese magnífico e hipnotizador perfume: fuerte, penetrante y a la vez muy agradable, con un aroma realmente delicioso, ese olor a menstruación de Carolina Reveco Cornejo que cautiva desde el primer instante.
Apoyo mis rodillas en el suelo por detrás de Carolina, me acomodo, giro ligeramente el cuello y trato de ajustar la posición de mi nariz debajo de su jumper y la comienzo a oler directamente a la vagina de Carolina Reveco, “mmm”su olor a sangre de su menstruación es mucho más intenso, fuerte, concentrado y penetrante, hasta el punto de embriagarme y me provocó una gran excitación al que me provoca una erección en mi sexo y me mojé porque tuve un orgasmo debido por su fuerte olor a menstruación. Mi nariz quedó impregnado de ese sabroso y fuerte olor a menstruación de Carolina Verónica Reveco Cornejo.
Posteriormente me pongo de pie y camino alrededor de la tienda muy excitado por su olor a menstruación y con muchas ganas de masturbarme, y comienzo a mirar los productos que están exhibidos en las vitrinas. Carolina Reveco se acerca a mi lado acomodando la mercadería, me da la espalda y ella pierde el equilibrio se va hacia atrás y choca conmigo mi reacción fue inmediatamente poner la palma de mi mano derecha al centro de su trasero, la carne blanda de su culo suena: plaaapzzz… cuyo sonido de su culo retumbó en toda la tienda, la palma de mi mano se hundió por completo en sus nalgas, sentí su canal y vibrar sus glúteos, su culo estaba muy blandito y frío, “pero Carolina Verónica Reveco Cornejo me dice: oi. ah. perdón” y con la otra mano le agarro una de sus caderas y me quedé muy caliente y excitado.
Después tuve deseo de oler nuevamente debajo de su jumper para sentir su olor a menstruación y fotografiar su calzón, pero me arrepiento de ser pillado, así que me aguanté. Luego me muevo a otro sitio de la tienda y me acerco un poco más donde Carolina, pero ella inconscientemente se aleja de mí, porque estaba acomodando la mercancía, por segunda vez me acerco otra vez a Carolina, me acomodo por detrás de ella, le miro su culo y de un sólo golpe de puño de mi mano le pego a su trasero en sus nalgas nuevamente emite el mismo sonido cerrado pero más suave y suena: “Plaaapzzz” le toco otra vez su culo, veo cómo mi puño se hunde rápidamente y, por la presión que ejerce, una estrella comienza a formarse en la tela de su jumper entre sus nalgas, siento nuevamente su canal que separa sus nalgas y su ano.
Carolina Reveco exclama y dice: ehhh…?, perdón.
Quedé muy excitado.
Me alejo de Carolina y me colocó al otro extremo de la tienda, al rato Carolina se coloca a mi lado, aún concentrada en ordenar la mercancía. Se inclina de cintura para alcanzar las cajas que estaban debajo de la vitrina, y yo me corro apenas un paso para no estorbarle. Cuando termina y se incorpora, se mueve hacia atrás sin mirar y por un instante queda muy cerca de mí.
Al darse cuenta que me puso su culo involuntario a mi sexo erecto, se gira un poco, sorprendida.
Uy, perdón dice con una sonrisa leve, algo nerviosa, le agarro su estómago y le aprieto fuertemente y, al hacerlo, ella dejó escapar un suspiro largo que se deslizó por sus labios, casi como un tenue “haa…”, liberado lentamente.
Luego Carolina me dice: “Ay, perdón”, como si el suspiro la hubiese sorprendido a ella misma.
Carolina Reveco se sonroja y queda algo excitada.
Después tomé un jarrón cervecero desde la vitrina y lo llevé conmigo. Me acerqué a la caja para pagarlo y le comenté a Carolina que era para un regalo. Mientras ella lo envolvía, una clienta se aproximó a su lado para hacerle una consulta. Carolina respondió con amabilidad, y en ese instante aproveché de fotografiar su rostro.

En la fotografía de Carolina Reveco aparece detrás de un mostrador rojo, concentrada mientras introduce el jarrón cervecero en una bolsa de regalo azul. Su rostro es de rasgos delicados: tiene piel clara, mejillas suaves y cejas bien definidas. Sus ojos, de tono claro verde.
Su nariz es recta y fina, y sus labios, de forma natural y ligeramente marcados, se mantienen en una expresión seria y enfocada.
Lleva el cabello suelto, con un largo que cae por debajo de los hombros. Es de un tono castaño claro con reflejos más cálidos, y está peinado de manera suave, con ondas muy sutiles.
Por detrás por debajo de Carolina Reveco Cornejo emanaba un aroma extraño y profundo, una mezcla de fuerza y vulnerabilidad que parecía anunciar un cambio silencioso de sus hormonas; algo tan íntimo que rozaba lo sagrado en ella, hubo instante que sus nalgas fue manoseada por mí e hice que emitiera intensos sonidos que parecían nacer desde lo más profundo, vibraciones que se expandían en el aire como ondas vivas, cargadas de un impulso que no podía contenerse.
Luego me informó que el total era de $15.000; pagué en efectivo y, tras despedirme, me retiré de la tienda muy excitado y caliente con muchas ganas de masturbarme.
Después de ese episodio, durante toda esa jornada estuve muy caliente y excitado; cada vez que podía, volvía a recordarlo y me masturbaba.
Esa noche, varias veces me sorprendí recordando su olor a menstruación y evocando aquel instante que me había marcado y también por hacerle sonar sus nalgas y por tocar su trasero, esa vez eyaculé varias veces.


Fotografías del culo de la Carolina Reveco Cornejo durante su ciclo menstrual, 9 de enero de 2017)
Meses después, durante la tarde del día 11 de diciembre de 2017, me acerqué a la tienda “Divina Providencia”. Por ser víspera de Navidad, el local estaba lleno de gente, principalmente mujeres. Desde lejos divisé a Carolina Reveco Cornejo y la encontré más delgada.
Ingresé a la tienda con mucha dificultad debido a la cantidad de personas. Me acerqué a ella; andaba vestida con jeans Levi’s blancos de tiro alto se aprecia sus nalgas largas y el hueco de thigh gap y una camiseta blanca de manga corta, con cuello en V. Me ubiqué justo detrás de Carolina en medio del bullicio y el movimiento constante de la tienda.
En ese instante tomé mi teléfono celular y, discretamente, activé la cámara sin que nadie lo notara y fotografíe su culo. Luego guardé el teléfono en mi bolsillo mientras continuaba la agitación propia de esos días previos a Navidad.

(Fotografía del culo de la Carolina Reveco Cornejo)
Luego me situé detrás de Carolina sin que se diera cuenta, en medio del movimiento propio de la tienda. En un momento de estrechez por la cantidad de personas, hubo un contacto involuntario entre nosotros. Ella dio un leve paso hacia atrás le toque el culo producto del espacio reducido.
Sin querer, toqué con mi puño el culo, que estaba muy blandito, por lo que se hundió rápidamente al aplicar presión. La superficie de su trasero cedió con facilidad debido el tejido blando de sus nalgas, hasta que llegué a sentir el hueso de su culo. Al comprimirlo con mayor fuerza, el aire acumulado en su interior entre las capas del jeans, ropa interior y de la piel salió expulsado entre las costuras, produciendo un sonido “pss”. Al mismo tiempo, observé de reojo cómo en la superficie de su culo se formaban pliegues radiales que se extendían desde el punto de presión hacia afuera, creando una figura similar a una estrella.
Carolina dijo: “Oh, oh… perdón”, y continuó con su labor. Yo me aparté discretamente.
Mi mano estaba húmeda debido al sudor; al estar cerrada en puño, dejó una leve marca sobre la tela del jean blanco. Después tomé un abrecartas con la intención de comprarlo y me puse en la fila para pagar.
Mientras esperaba en la caja, observé que Carolina Reveco Cornejo atendía a una señora. En ese momento, un hombre pasó detrás de ella y, debido a lo estrecho del lugar, Se produjo un leve roce accidental en la superficie del culo de Carolina Reveco Cornejo y, producto de la fricción del jeans, se percibió un suave sonido, similar a “shhh…” . Ella volvió a decir: “Perdón”
La situación me generó una excitación intensa y con muchas ganas de masturbarme que me tomó por sorpresa. Al ver que otro hombre tuvo un roce accidental con el culo de Carolina, quien respondió con un breve “perdón” y Carolina continuó su camino hacia la caja para realizar el cobro del abrecartas, veo el culo de Carolina y todavía se apreciaba la marca de mi puño cerrado sobre la tela del jean, debido a que mi mano estaba sudada. Luego me despedí cordialmente y me retiré del lugar.
Después de este episodio salí de la tienda con mucha excitación. Incluso pensé en regresar para dar unas nalgadas a Carolina Reveco, pero al reflexionar comprendí que no era correcto y decidí no hacerlo. Finalmente opté por irme y dejar la situación atrás y decidí dirigirme al metro. Durante el trayecto seguí pensando en lo ocurrido y estaba muy excitando. Más tarde, ya en casa, fui al baño a masturbarme recordando sobre la situación por fotografiar el culo de Carolina, de tocarlo y sentir el hueso de su trasero, el aire que salió al comprimirlo produciendo un sonido “pss” y los pliegues radiales que se formó similar a una estrella en la tela de su jeans y quedando la marca de mi puño cerrado, el hombre que rozó que se percibió un sonido “shhh..” al culo de Carolina. Me estuve masturbando toda esa noche eyaculé varias veces.
Después fui a visitar al siguiente mes la tienda “Divina Providencia” era una tarde de enero de 2018. Ingreso a ella, diviso a Carolina y estaba acompañada de otras personas, me saludcerra a.d mi mano eLe miro el culo de Carolina andaba con el mismo jeans de la vez pasada de tiro alto levi’s blanco, se aprecia sus nalgas largas y el hueco de thigh gap, pero en su jeans no había indicios de la marca de mi puño. Camino alrededor de la tienda mirando los productos en venta, tuve ganas de oler su trasero, pero estaba acompañada de unas clientas, estuve un buen rato al interior de la tienda viendo los productos, Carolina se acerca a mi lado, luego se aleja, esperé un rato que ella se acercara y así fue mientras Carolina conversaba con la asistente de venta y distraídamente me da la espalda, yo tenía posición de la mano en flexión, es decir, cuando los dedos están doblados hacia la palma, sin dudar lo apoyo a su trasero, Carolina Reveco se va hacia atrás y aplasto con mucha presión sus nalgas con la mano encorvada, por la compresión del culo de la Carolina Reveco Cornejo suena fiiiiiiiiiiiiiiiuuuuuu, como tuviese desinflándose el culo, siento los huesos del culo. La reacción de Carolina Reveco fue decir: ah! ah?perdón. Mi mano encorvada queda impresae la superficie del jeans de tela blanca del trasero de Carolina Reveco la huella de mi mano queda visible con todos los detalles de la posición doblada, porque tenia mis manos sudadas, su nalgas estaban muy blanditas y calentitas, ver esa imagen y el sonido que emitió su culo al aplastar sus nalgas comienzo a excitarme, tuve muchas ganas de masturbarme. Estuve un buen rato en la tienda muy caliente y vCaroeía su culo, la tela de su jeans blanco estaba estampada mi mano que se ap, veo su cul y t ciaba todos los detalles de la posición doblada y me provocaba una gran excitación. Luego le solicité a Ca rolina una caja organizador de llaves, que estaba uic. .ada detrás de la caja recaudadora, Carolina va a buscar la caja organizador de llaves, me da la espalda al sacarlo veo otras vez su trasero y estaba la huella de mi mano queda visible sobre la tela blanca de su jeans, me excitó por completo, al cobrar el producto Carolina se desquita conmigo porque se había dado cuenta que le había agarrado su trasero y me cobra un valor 2 veces superior al que estaba en venta, le pagué con dudas en ecomo fectivo, le dije a Carolina que no emitiera la boleta de venta porque no la necesito, pero ella se molestó y me dice: Debo darle la boleta de venta, porque una amiga que tiene una tienda la fueron a fi sobre izar de servicios impuestos internos y la clausuraron su tienda por no emitir la boleta.
Carolina me dice: Graciaen adiós. Luego sa. lgo de la tienda con mi sexo erecto por ver su culo manchado sduobre su jeesa blanco con que eyaculé varal veceso. Esa noche no paraba de masturbarme al recordar el culo de Carolina Reveco que estaba la huella de mi mano sobre su jeans blanco de Carolina, el sonido qué emitió su culo por ser comprimido por mi mano encorvada sonado: fiiiiiiiiiiiiiiiuuuuuu sus nalgas al aplastar y sentir sus huesos de su trasero, esa noche eyacule como cinco veces.

Tiempo después, el 14 de marzo de 2019, fui a visitar la tienda Divina Providencia durante la tarde. En el lugar se encontraban Carolina Reveco y un par de clientas. Carolina estaba ubicada detrás de la caja recaudadora; tomé mi teléfono y le saqué una fotografía aparece Carolina Reveco Cornejo con cabello rubio claro con un tono más oscuro en la raíz, cortado en un estilo bob a la altura de la mandíbula, ligeramente ondulado en las puntas, peinado en una melena y con raya lateral. Su rostro forma ovalada es de facciones suaves, con piel clara, cejas delgadas y bien definidas, ojos verdes profundos y labios pintados en un tono rojizo.
Viste una blusa blanca de escote en V que deja ver parte del cuello y el inicio del busto. Lleva pendientes llamativos de diseño circular y brillante, que destacan sobre su cabello.
La toma fotográfica la muestra en perfil ¾, con expresión atenta y labios entreabiertos, lo que transmite naturalidad y cierta espontaneidad.
Estuve un rato en la tienda mirando y luego salí sin comprar nada.
Durante esa noche me estuve masturbando mientras miraba la fotografía de Carolina Reveco.

(Busto de Carolina Reveco Cornejo)
A principio de abril de 2019, alrededor de las 19:00 horas fui a Divina Providencia, veo a Carolina, andaba vestida con una polera blanca, mangas cortas, cuello redondo y una falda tubo de mezclilla, color negro y zapatillas blanca, se apreciaba sus siluetas de su cadera y de su trasero, estaba con unas clientas y su asistente de venta de contextura gruesa. Tuve la intención de grabar por debajo de su falda y de oler el culo de Carolina, pero no pude, porque su asistente de venta me observaba con mucha desconfianza, luego compré un mapamundi, mientras dialogaba con Carolina, ella sube por una escalera articulada detrás de la caja recaudadora para descolgar el mapamundi, en mis manos tenía mi teléfono para plasmar su cuerpo entero de perfil, pero su asistente le hace un gesto a Carolina, ella baja rapidísimo, disimulo, pago el producto con una tarjeta bancaria, me retiro de la tienda muy frustrado y excitado.

(Caricatura de Carolina Reveco Cornejo)
La semana siguiente alrededor de las 19:00 horas fui a la tienda para cometer mis fechorías con Carolina, pero la tienda estaba cerrada.
Después del primer confinamiento por la pandemia del covid-19, un día 29 de abril de 2020, alrededor de las 12:30 horas, estuve realizando un trámite por el barrio Manuel Montt, pasé a visitar por última vez a la tienda en cuestión, ví a Carolina Reveco, siempre guapa. andaba vestida con un pantalón de tela de pierna ancha de cintura alta color negro, veo su culo de nalgas largas que estaba embutido en ese pantalón ancho, se le aprecia el canal que separa sus nalgas, culo cometrapo, estuve con Carolina completamente solos, pero ella estaba con una mascarilla N°95, que le cubría su rostro y en sus manos con guantes quirúrgicos el cual los guantes les quedaban grandes en sus delicadas manos, tuve muchas ganas hacer de lo mío, pero al que no pude oler su culo de nalgas largas, ni manosearlo, ya que me impedía por mi protección sanitaria. Estuve conversando por un buen rato con Carolina, hablamos sobre el estallido social y de la nueva pandemia a lo que podía afectar la economía y el comercio en general. Posteriormente ingresaron unos clientes a la tienda, yo buscaba el momento oportuno de darle unas nalgadas, pero no se pudo, luego en la conversación me decía que estaba malas las ventas, no tenía ventas y solo podía abrir la tienda vender los días martes, miércoles y jueves, debía quedarse en la casa de su mamá porque Carolina vivía en la ciudad de Viña del Mar, me comenta que tiene unos ahorros en el banco así para enfrentar mejor las crisis sanitaria y económica, pensaba cerrar definitivamente su tienda por no ser rentable y no tenía utilidades y ganancias, le compré un llavero, me quería hacer una rebaja, pero no la acepté, miré sus hermosos ojos verdes profundo por última vez y me retiré de la tienda.
Posteriormente de la pandemia, la tienda cerró para siempre, nunca más volví a ver y saber de Carolina Reveco , solo recordar mis aventuras de su hermoso culo la que fue manoseada por mí varias veces y por otro hombre, inmortalizando a Carolina siendo fotografiada su rostro y culo, cuando disfrutaba oliendo su culo, oliendo sus nalgas, oliendo su canal que separa sus nalgas, oliendo su ano, oliendo su perineo y oliendo su vagina seca. La última vez que la olí su culo y vagina sentí su olor a menstruación que me puso a mil, descubrí los más bello pasiones, exquisitos placeres prohibidas y hasta ahora me excita.
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